Triple Representatividad

Avances o retrocesos, todo depende del cristal con que se mira. Para nuestro entender las relaciones de producción actuales responden a los principios del capitalismo o modo de producción capitalista, en el mismo los propietarios de los medios de producción son El partido o los miembros del partido y los trabajadores los que desarrollan la producción.

“Triple representatividad” es el manifiesto del PCCh en el nuevo siglo

. Frente a los profundos cambios que han tenido lugar en los ámbitos doméstico e internacional, se impone llevar a la práctica de forma consecuente los principios de la “triple representatividad”. Al hacerlo, nuestro Partido se mantendrá en sintonía con las corrientes progresistas mundiales, aglutinará a todas las etnias del país y conducirá al pueblo en el aprovechamiento de las oportunidades y el enfrentameinto a los desafíos, cumpliendo satisfactoriamente con estas tres grandes tareas históricas.
Los principios son los siguientes:
” El PCCh debe ser fiel representante de las demandas que plantea el desarrollo de las fuerzas productivas sociales avanzadas de China, del rumbo que ha de tomar su cultura avanzada y de los intereses fundamentales de sus masas populares más amplias),
“Triple representatividad” es el manifiesto del PCCh en el nuevo siglo
En un programa noticioso, transmitido en fecha reciente por la Televisión Central, se destacó el pensamiento de la “triple representatividad”, considerando que en menos de dos años el mismo se ha convertido en el manifiesto del Partido Comunista de China (PCCh), el mayor partido gobernante del mundo, frente al nuevo siglo, que guía a la acción hacia la gran revitalización de la nación china.
El reportaje cita el mensaje del Secretario General del Comité Central del PCCh Jiang Zemin: “Al pasar revista a la trayectoria de la lucha y las experiencias básicas obtenidas durante 80 años y mirar en perspectiva a las arduas tareas y el brillante porvenir que depara el nuevo siglo, nuestro Partido debe continuar a la altura de los tiempos y dirigir al pueblo en marcha victoriosa. Es decir, el PCCh debe ser fiel representante de las demandas que planeta el desarrollo de las fuerzas productivas sociales avanzadas de China, del rumbo que ha de tomar su cultura avanzada y de los intereses fundamentales de sus masas populares más amplias”.
Según el reportaje, desde las orillas del río Helongjiang cubiertas por la nieve en el norte hasta los bosques de cocoteros siempre verdes en el sur, y desde las aldeas pesqueras junto a las aguas verdes de la provincia de Shandong en el este hasta la elevada meseta Qinghai-Tíbet en el oeste, millones de cuadros dirigentes del Partido han entrado en las grandes y pequeñas fábricas y minas, barrios residenciales y aldeas. Aunque muchos de ellos, más acostumbrados al trabajo intelectual, vieron sus manos cubiertas de ampollas por el roce de las herramientas de labor, al final se granjearon la simpatía sincera de las masas. El pensamiento de la “triple representatividad” es una bandera que flamea en el corazón de miles de chinos.
Zheng Keyang, subdirector de la Sociedad de Estudios de la Construcción del Partido, comentó que el trascendente pensamiento de la “triple representatividad” es un manifiesto político solemne del Partido frente al nuevo siglo. El mismo se erigirá en el siglo XXI, en medio de oportunidades y desafíos, con una postura y fisonomía apegadas al pensamiento de la “triple representatividad”.
Desde que se inició el proceso de la reforma y apertura, el tren de la economía china, tras 20 años de marcha acelerada, mantiene su empuje. La sociedad se estabiliza y el pueblo vive feliz y trabaja en paz. En una época marcada por la prosperidad, la dirección colectiva de tercera generación del Partido, con el camarada Jiang Zemin a la cabeza, mantiene su claridad de pensamiento.
El 1º de enero de 1999, en su discurso pronunciado en el cursillo financiero de la Escuela Central del Partido para los dirigentes de nivel provincial y ministerial, Jiang señaló: la posición gobernante de nuestro Partido no cayó del cielo, sino que se derivó de su amplia cantera de miembros de vanguardia y la prolongada lucha, haciendo enormes sacrificios por la patria y el pueblo, protagonizando ingentes hazañas. Por eso el pueblo tiene plena confianza en nosotros y nos apoya. Si no somos capaces de superarnos constantemente mediante el estudio y la práctica, quedaremos a la zaga de la época y correremos el peligro de perder la capacidad gobernante y la confianza y el apoyo del pueblo. Y conste que no se trata de mero alarmismo.
En 2000 un artículo publicado en Xuexi Shibao (periódico de estudios) generó gran atención de diversos círculos sociales. Bajo el título: “Esplendor del Sol Poniente” el mismo resulta atractivo no sólo porque constituye una alarma, al pasar revista a la historia de la prosperidad a la decadencia en la nación china, sino porque el Secretario General del Partido Jiang Zemin incluyó varias palabras al comienzo del artículo luego de que se pueblicara en forma de libro, a saber: “En los últimos años del reinado Qianlong (finales del siglo XVIII), el volumen económico total de China ocupó el primer lugar en el mundo y la población era el tercio del total mundial, y precisamente en este período tuvo lugar en Occidente la revolución industrial, lo que impulsó el desarrollo acelerado de la ciencia y la tecnología y la fuerza productiva. Sin embargo, los gobernantes de la dinastía Qing, en vez de percibir los cambios colosales del mundo, se encerraron en sí mismos, haciendo que el país, en un corto lapso de cien años, quedara tremendamente rezagado con respecto a los países occidentales, incapaz de enfrentar sus sólidos navíos y mortífera artillería. Esta es una lección que se debe recordar por siempre.
Xu Weixin, redactor jefe de Xuexi Shibao de la Escuela Central del Partido, al recibir la entrevista del periodista, expresó: Según mi entendimiento, el pensamiento de la “triple representatividad”, formulado por el Secretario General, parte de asimilar el dinamismo del desarrollo histórico. En la misma se reconoce a plenitud la cualidad y estilo de la teoría de avanzar a la altura de los tiempos, según creación de nuestro Partido, así como su visión histórica y estratégica de avanzada a largo plazo.
En la primavera de 2000, el liderazgo colectivo del Partido con el camarada Jiang Zemin a la cabeza reflexionó sobre el porvenir de China y el mundo en el nuevo siglo. Jiang Zemin, al ofrecer una visión retrospectiva de las experiencias y lecciones obtenidas en la modernización socialista y la construcción del Partido durante los últimos años, planteó la puesta en práctica de varias investigaciones y estudios referentes a los intereses generales y la característica estratégica de la construcción del Partido. Antes y después de su decisión, estudió numerosas obras marxistas, desde el Manifiesto del Partido Comunista, El capital hasta las teorías de Deng Xiaoping y realizó investigaciones especiales sobre los problemas del partido gobernante y los cambios colosales de Europa Oriental. Además planteó sucesivamente veinte temas para que los departamentos pertinentes llevaran adelante profundas investigaciones y estudios, mientras que él mismo se presentó en repetidas veces en entidades de base para ejecutar dichos trabajos. El 25 de febrero de 2000 por la tarde, Jiang Zemin pronunció un discurso importante en el foro sobre el trabajo de construcción del Partido en Guangzhou, donde formuló de manera completa el pensamiento trascendental de la “triple representatividad”.
Wang Xiangming, profesor de la Universidad del Pueblo Chino, opinó: El pensamiento de la “triple representatividad” es una gran innovación del marxismo con respecto al avance a la altura del tiempo. No sólo se trata de un resumen de la historia, sino también de un pensamiento guía para el desarrollo futuro.
Echando una mirada retrospectiva al pasado, bajo la dirección del PCCh, el pueblo chino ya posee un país socialista floreciente. Sobre todo en la pasada década, durante la cual la sociedad china entró en una etapa de vida modestamente holgada, la diversificación de los elementos económicos y los intereses materiales del país provocó la diversificación del concepto ideológico y de valor. En aras de cohesionar la fuerza de 1.300 millones de personas, el PCCh debe avanzar a la altura de los tiempos, abrir caminos y hacer innovaciones. Sin duda alguna, el pensamiento de la “triple representatividad” es precisamente la bandera ideológica más viva para asumir esta gran causa. La configuración mundial actual está experimentando profundos cambios. Para ponerse en sintonía con la época y materializar la gran revitalización de la nación china, es menester disponer de una guía de acción que pueda enfrentar la actual situación complicada. En este sentido, el pensamiento de la “triple representatividad” desempeña el papel de un faro brillante que guía a la nación china en su camino de renacimiento.
El pensamiento de la “triple representatividad” nace de la práctica de la revolución y construcción socialista de China. A la vez que hereda el pensamiento de Mao Zedong y la teoría de Deng Xiaoping, alcanza el nuevo estado ideal marxista y lleva a la práctica el tercer salto que combina el marxismo con la realidad de China.
En su conclusión, el reportaje afirma que la publicación del Manifiesto del Partido Comunista, demostró en su momento como el socialismo, en medio de una época cambiante, efectuó el tránsito de débil espectro utópico a la corporización de un ente científico, y de la teoría a la práctica. La historia demostrará asimismo cómo el pensamiento de la “triple representatividad” dirigirá a todo el Partido y pueblo chinos en la revitalización de la nación china.
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La clase media

 

“La clase media no nos va a llevar al paraíso”

Ricardo López

Advertencia de un experto

El Espectador, Colombia. Economía 19 Sep 2015 – 09:00 PM

Cuando a comienzos de este año el presidente Juan Manuel Santos, los gremios económicos y las instituciones financieras anunciaron que Colombia por fin se había convertido en una sociedad de clase media lista para el posconflicto, el historiador Ricardo López experimentó un deja vu, esa sensación casi paranormal de revivir lo ya vivido. Como cuando liberales y conservadores pactaron el fin de La Violencia hace más de medio siglo, ahora, en otra coyuntura en la que se apuesta al fin de la guerra, la alta dirigencia proclamaba triunfante que el crecimiento de los sectores intermedios había superado el punto de inflexión, lo que los convertía en la piedra angular de la paz futura.
Profesor de historia latinoamericana en Western Washington University, Ricardo López es reconocido internacionalmente por su trabajo profundo sobre la clase media. Cuenta que fue una de esas frases lapidarias que disparan los amigos lo que le despertó la curiosidad. “Se le salió la clase media”, le dijo un compañero de la Universidad Nacional, en donde se graduó como historiador, en medio de un debate, sin saber que lo estaba animando a llevar una vida dedicada a comprender dicha idea. Su llegada a Estados Unidos, país considerado la sociedad de clase media por excelencia, para hacer su doctorado a finales de los 90, terminó de convencerlo de la necesidad urgente del tema.
En libros y conferencias, Ricardo López ha dado a conocer trabajos de autores sobre diferentes partes del mundo. Su propia investigación, a punto de salir publicada como libro, es un estudio de larga data sobre Colombia, basada en archivos públicos y privados en distintas regiones del país y Estados Unidos, y entrevistas a profundidad con empleados, profesionales y pequeños propietarios. Desde este conocimiento extenso, habló en exclusiva para El Espectador sobre los mitos e ilusiones de la noción de una sociedad predominantemente de clase media como respuesta al postconflicto y a la posibilidad de lograr la paz.
El Espectador: Uno de las ideas más arraigadas de las democracias modernas es que los países de clase media son sociedades pacíficas pues el conflicto producto de la desigualdad social está ausente. ¿Aplica en el caso colombiano?
Ricardo López: A finales de los 50, con la creación del Frente Nacional, la clase media aparecía como la respuesta a La Violencia. La apuesta era crear una clase media que modernizara a la élite, a la clase obrera y a los campesinos. Se pensaba la educación como una inversión económica para enriquecer lo que empezaba a llamarse “el capital humano” y hubo una expansión del sector servicios y de la urbanización. Pero eso no era un invento de Colombia, era una idea trasnacional en un contexto anti-comunista, como posibilidad de superar la tensión entre capital y trabajo. Desde entonces se recurre a la noción de clase media para legitimar un presente, la cual siempre tiene unas características muy particulares que nunca en el discurso político se especifican.

EE: Según el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo y el estudio que el ministro Alejandro Gaviria publicó recientemente con la Universidad de los Andes, la clase media se define por el nivel de ingresos familiares, que oscila entre los 10 y los 50 dólares diarios. ¿Qué otras características el discurso político está dejando de especificar?

RL: Esas estadísticas no son descripciones de una realidad sino más bien un proyecto político para legitimar cierta versión de la sociedad. Cuando Santos, Uribe, el BID, la ANDI y otros dicen que hemos logrado ser un país de clase media se ve como un gran triunfo. Pero, ¿qué hay detrás? Detrás hay una sociedad donde se celebra el individualismo, el éxito económico como un proyecto individual resultado de una sociedad de mercado siempre urbana centrada en el consumo. Detrás hay una legitimación de una forma de riqueza, una celebración de un país excluyente. Mire el discurso sobre la educación, por ejemplo. [El politólogo] James Robinson dijo hace poco que para modernizar a Colombia no se necesita solucionar el problema de la tierra sino educación. Lo interesantes es que la educación se presenta como si fuera solamente un asunto de clase media y al campesino en un estatus menor, que necesita de educación para llegar a ser más. Pero los campesinos en Colombia tienen muchas propuestas de qué tipo de educación les gustaría. Ellos no están en contradicción con la educación, ellos son sujetos modernos, pero proponen una modernidad diferente.

EE: Precisamente han sido los campesinos, los indígenas y otros sectores considerados de menor estatus los que en los últimos años se han movilizado para proponer otro tipo de educación, de economía, de país. ¿La clase media colombiana tiene proyecto político propio?

RL: Sí, claro. Pero en términos de representación democrática y participación política, la clase media no nos va a llevar al paraíso porque su historia es de exclusión, de jerarquización de la sociedad. En ese sentido es trascendental que en las comisiones de la verdad también le demos una responsabilidad a la clase media. Hablamos de la responsabilidad de las élites, de los empresarios, de las oligarquías, de las guerrillas, pero las clases medias también han jugado un papel fundamental en el conflicto y en la perpetuación de la violencia. No es gratuito que Carlos Castaño haya dicho que la formación de los paramilitares no tenía tanto que ver con las élites sino que eran el brazo armado de las olvidadas clases medias.

EE: ¿Qué es entonces lo que nos están vendiendo con el discurso de Colombia como una sociedad de clase media?

RL: Para ponerlo en términos muy simples, lo que nos venden es una versión neoliberal de la sociedad en donde te educas para conseguir un trabajo en el que vas a ser explotado pero del que tienes que estar agradecido. No es una sociedad de derechos. Y el mejor ejemplo es la expansión del tipo de contrato por prestación de servicios: eres independiente, no tienes jefe y puedes trabajar desde tu casa. Esa es la versión de clase media que ganó históricamente, no es la versión de los empleados y profesionales radicalizados de los años 30, 60 y 70.

EE: El gran modelo de sociedad de clase media en el mundo es Estados Unidos, ¿qué similitudes o diferencias ha encontrado con el caso norteamericano?

RL: Históricamente hablando, el modelo de clase media de Estados Unidos fue un proyecto imperialista, y de ahí es de donde vienen las similitudes. En cuestiones de género, por ejemplo, en los años 50, la idea de familia de clase media era heterosexual, en donde el hombre era el proveedor y la mujer se quedaba en casa. En los años 60, se alteran las dinámicas familiares y surge la clase media radicalizada y había muchas cartas y diálogos entre ambos países sobre lo que se quería crear, una sociedad diferente a la que se proponía desde el poder, desde la Alianza para el Progreso. Es decir, había un proyecto imperialista de los norteamericanos que se le salió de las manos a las élites. Las conexiones no se dan simplemente como una realidad histórica sino como política. Hay similitudes y diferencias, por ejemplo, el consumo: casa, carro y beca. Y las diferencias, según los que diseñaban la política internacional, dada la herencia colonial en Colombia la clase media se interesaba más por tener una muchacha de servicio.

EE: Ante esta historia de exclusión y jerarquización, ¿qué papel cree que puede tener la clase media en la construcción de una paz duradera?

RL: En las universidades, por ejemplo, jugaría un papel crucial en legitimar otra versión de educación, para la democracia, la ciudadanía, la paz y la inclusión. La clase media radicalizada de los 60 y 70 ofreció definiciones de nación y sociedad muy importantes y eso no se ha perdido, el movimiento estudiantil y docente actual ha logrado cosas en ese sentido. Los profesionales de la salud jugarían un papel muy importante en pensar una sociedad donde la salud es un derecho y no una mercancía. Toda la gente que participó en los informes para el entendimiento del conflicto es de clase media e hicieron una contribución para una sociedad más pacífica. Mujeres de clase media también han jugado un papel muy importante en la defensa de los derechos reproductivos y en las nociones de violencia doméstica. Otro punto muy importante es la consolidación de una clase media rural, de pequeños propietarios. Y la responsabilidad histórica de la que hablaba antes, pues el conflicto armado no ha sido solamente una realidad rural, ha sido también creado por el país urbano y eso hay que reconocerlo política e históricamente. Ahora bien, la idea que se nos vende es que si logramos una sociedad de clase media ya no vamos a necesitar política, solo administración y, por otro lado, tendemos a pensar el proceso de paz y el posconflicto como puntos de llegadas. Y ahí el problema. Porque si vemos el posconflicto como punto de partida podremos ver que lo que necesitamos ahora es otra forma de hacer la política, que todas las voces se escuchen, donde las diferentes visiones de sociedad, de nación, se puedan incluir.

Los derrotados
Dos décadas de investigación le han enseñado a Ricardo López que la noción neoliberal de clase media ahora triunfante es resultado de una larga lucha en la que otras versiones fueron derrotadas en franca lid o a sangre y fuego.
En los años 30, con la República Liberal, las incipientes clases medias abrazaron el gaitanismo y forjaron una conciencia de sí como líderes naturales de las clases populares.
Durante La Violencia de los 50, muchos empleados y profesionales terminaron comprometidos con la izquierda y, posteriormente, en contra de la idea prevalente de ellos como mediadores entre ricos y pobres.
A esta utopía respondió la Alianza para el Progreso en los 60. Y aunque muchos se sumaron a sus programas, otros usaron ese discurso desarrollista para cuestionar a la dirigencia tradicional por su incapacidad para gobernar la modernización del país.
El desgaste del Frente Nacional en los 70, la política de terror de la administración Turbay en los 80, y las guerras del narcotráfico y el paramilitarismo en los 90 terminaron por acorralar a esa clase media radical hasta su mínima expresión.
Por ello López concluye que la actual versión neoliberal “no es una contradicción, sino una posibilidad histórica, una decisión de poder”.
Los endeudados
De acuerdo al último estudio sobre endeudamiento de consumo publicado por la firma Kantar Worldpanel en el 2014, los consumidores colombianos son los más endeudados de toda América Latina, seguidos por los chilenos. El 65% de los hogares admitió haber recurrido al crédito para adquirir electrodomésticos, pagar educación, comprar ropa y artículos para el hogar, es decir, para mantener un nivel de vida de clase media.
A Ricardo López, acostumbrado a tomar las estadísticas con pinzas, estos números lo llevan a preguntarse: “¿este es el tipo de sociedad que queremos, estar endeudados y celebrar un consumo para el que no tenemos la capacidad?” Lo más interesante, asegura López, es que ese estilo de vida a tarjetazo reproduce la sociedad del individualismo y la exclusión, raíz de nuestro conflicto y, por tanto, debería ser uno de los puntos claves de la mesa de La Habana y la reconciliación nacional. “Tenemos que conectar esos proyectos de violencia con proyectos políticos, ahí es cuando uno se da cuenta que hay que reivindicar parcialmente ciertos ideas de izquierda, como pensar que la educación no necesariamente debe estar regida por el mercado y que el éxito económico también puede ser colectivo”.

Democracia

Ejercicio de la democracia.

Los conceptos de libertad, igualdad, fraternidad, democracia, participación, derechos, los conocemos en sus aspectos generales. Además, son vigentes en todas las sociedades o en organizaciones sociales. Pero, la vigencia o aplicación de los mismos está limitado por los poderes constituidos, más propiamente por la voluntad de los que tienen el poder y orientan su funcionamiento a sus intereses: políticos, economicos, ideológicos o simplemente deseos.

El ejercicio de los derechos es función del conjunto de la sociedad. Además, los derechos están “presentes” y hay que ejercerlos.

Los derechos no son dádica de nadie, nadie los otorga, no hay padrinos, no hay propietarios.

Así la democracia está presente y hay que ejercerlo, tal como se definen en sus gneralidades, como sigue:

http://www.culturizando.com/

El concepto conocido en español como democracia tiene sus bases en el antiguo griego y se forma al combinar los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratós (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”). La noción comenzó a ser empleada en el siglo V A.C., en Atenas.

En la actualidad, se entiende que la democracia es un sistema que permite organizar un conjunto de individuos, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre todos los ciudadanos. Por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de la mayoría.

También se entiende como democracia al conjunto de reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada política y socialmente. Se podría decir que se trata de un estilo de vida cuyas bases se encuentran en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todos y cada uno de los miembros.

Para que exista una democracia real, de cualquiera de los tipos antes mencionados es necesario que se cumplan ciertas leyes: soberanía popular, libertad e igualdad. Las tres palabras que definen este estilo de vida representado por un gobierno escogido por los ciudadanos.

«La capacidad del hombre para la justicia hace la democracia posible, pero la inclinación del hombre hacia la injusticia hace a la democracia necesaria» Reinhold Niebuhr

¿Qué queremos los que menos tenemos?

Mayor preocupación en Europa, pero no una prioridad global

Por BJÖRN LOMBORG – 5/12/2015

El dicho ‘principal problema mundial’ se ha convertido en una forma trivial de desestimar los quejidos de los privilegiados. Pero el calentamiento global es sin duda un desafío que preocupa mucho más al mundo desarrollado que a los más pobres del mundo.

PARÍS.- No hay un solo activista del clima a la vista aquí donde se desarrolla la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Le Bourget, a las afueras de París. Comprensiblemente, el área ha sido sellada, por lo que no hay mucha audiencia.

Mientras que marchas planificadas han sido canceladas por razones de seguridad, hay todavía manifestantes que las están empujando con pasión hacia dentro de las negociaciones sobre el clima para presionar por un tratado más drástico.

Muchos de estos manifestantes afirman que hablan en nombre de los pobres del mundo. Ellos dejan en claro a los participantes de la conferencia — negociadores climáticos, políticos, burócratas y los medios de comunicación del mundo– que la acción por el calentamiento global es la prioridad más urgente en el mundo ahora mismo.

Sin embargo, no lo es. Los activistas aquí son bien intencionados y genuinos. Pero sus pasiones y los intereses de los pueblos más desfavorecidos del mundo, no son lo mismo.

Cuando miramos al mundo en desarrollo, debemos reconocer los progresos recientes: enormes logros en la esperanza de vida, un acceso ampliado a la educación, y tasas más bajas de pobreza y hambre. Pero el mundo tiene un largo camino por recorrer para mejorar la calidad de vida de las personas. (Aquí hay 19 inversiones estupendas avaladas por premios Nobel que deben priorizarse).

La ONU les ha preguntado a más de 8 millones de personas en todo el mundo cuáles son las políticas que priorizan. Tanto para el mundo entero como para los que viven en los países más pobres, el clima resultó 16° entre 16 opciones, después de otras 15 prioridades.

En cambio, los que no tienen voz en el mundo claramente nos dicen sus principales prioridades: educación de calidad es la principal demanda, seguida de una mejor atención a la salud, mejores oportunidades de trabajo, un Gobierno honesto y sensible, y alimentos nutritivos accesibles.

El dicho ‘principal problema mundial’ se ha convertido en una forma trivial de desestimar los quejidos de los privilegiados.

Pero el calentamiento global es sin duda un desafío que preocupa mucho más al mundo desarrollado que a los más pobres del mundo.

Los activistas en las calles de París pueden argumentar que otros problemas se agravarán por el cambio climático. La malaria se hará más endémica; la comida se convertirá en más escasa; los desastres climáticos se volverán peores. Esto puede ser cierto, pero el mismo argumento vale para casi todos los problemas: Más malaria no sólo mata, sino que reduce la asistencia escolar, afecta a los sistemas de salud, erosiona las economías y convierte a todos en más vulnerables a otros desafíos.

Hay gran pasión aquí en París. Pero la pasión sobre las cuestiones climáticas simplemente no es lo que nos dicen que necesitan los más desfavorecidos del mundo.

El autor es director del Copenhagen Consensus Center y autor de los best seller “El ecologista escéptico” y “Cool It”.

Considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, una de las 75 personas más influyentes del siglo XXI por la revista Esquire y una de las 50 personas capaces de salvar el planeta por el periódico The Guardian, del Reino Unido.

 

Ayuda y más ayuda para el cambio climático

París debe quitar el “clima” de la “ayuda climática”

Por BJORN LOMBORG – 4/12/2015

PARÍS.- Un tema sobre el que estamos escuchando más y más aquí en París es sobre la llamada “ayuda climática”. Ha habido un enorme empujón de ONG del clima para convencer a los países ricos de gastar una fortuna en ayuda a los países pobres, para que estos puedan adaptarse al calentamiento global. Este término es un cajón de sastre de dinero que los países ricos brindan a los países pobres para la educación sobre calentamiento global, paneles solares, adaptación, o cualquier cosa imaginable que se pueda relacionar con el calentamiento global.

El impulso ya ha tenido un efecto. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos   (OCDE) ha analizado alrededor del 70% de la ayuda total al desarrollo mundial y encontró que uno de cada cuatro de esos dólares ahora se desvía a la ayuda relacionada con el clima.

Anteayer, el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, se comprometió a desviar casi $us 1.000 millones del presupuesto de ayuda al desarrollo de su país a la ayuda climática. En octubre el presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim se comprometió a un aumento de un tercio en el financiamiento directo del banco relacionado con el clima, llevando el total anual del banco a un estimado de $us 29 mil millones en 2020. En septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, se comprometió a igualar los $us 3 mil millones prometidos  por el presidente Obama en ayuda para el Fondo Verde para el Clima de la ONU. El Reino Unido desviará $us 8900 millones de su presupuesto de ayuda exterior a la ayuda relacionada con el clima durante los próximos cinco años, y Francia promete $us 5,6 mil millones al año para el 2020 frente a los $us 3,4 mil millones de hoy.

Para muchos delegados presentes aquí, el objetivo es que la cantidad gastada internacionalmente en ayuda climática ascienda hasta unos sorprendentes $us 100 mil millones al año. Esta cifra resultó de la malograda cumbre climática de Copenhague hace seis años, cuando los países desarrollados hicieron una promesa imprudente de gastar $us 100 mil millones al año en “la financiación del clima” para los pobres del mundo hacia 2020.

Rachel Kyte, vicepresidente del Banco Mundial, y enviada especial para el cambio climático, dijo recientemente al diario The Guardian que la cifra de $us 100 mil millones “fue escogida al azar en Copenhague” para rescatar un acuerdo de último momento. Sin embargo, en la forma en que estas cosas suelen suceder, logar esa meta arbitraria se ha convertido en fundamental para el éxito de la cumbre de París.

Estoy profundamente perturbado por este desarrollo y por el enfoque dado en París basado en negociar un acuerdo que se construye en torno a la ayuda climática.

Mucho de este dinero para “ayuda climática” no es nuevo. No se extrae de los presupuestos existentes para cambio climático. En lugar de ello, está siendo extraído de los fondos de ayuda y de desarrollo existentes. El dinero se está desviando a las cuestiones relacionadas con el clima en detrimento de mejoras en la salud pública, la educación y el desarrollo económico.

En un mundo en el que la desnutrición sigue cobrándose al menos 1,4 millones de vidas de niños cada año, 1.200 millones de personas viven en la pobreza extrema, y 2.600 millones carecen de agua potable y saneamiento, este creciente énfasis en ayuda climática es simplemente inmoral.

Como señalé ayer, una encuesta en línea de las Naciones Unidas realizada a más de ocho millones de personas de todo el mundo muestra que los encuestados de los países más pobres del mundo clasificaron la “acción contra el cambio climático” en el último lugar de las 16 categorías cuando se les preguntó “¿Qué es más importante para usted?”.

Proporcionar a los países más desfavorecidos del mundo paneles solares en lugar de una mejor atención a la salud o educación, es una autocomplacencia imperdonable. Las fuentes de energía verde pueden ser buenas para mantener prendida una única luz o para cargar un teléfono celular. Pero son en gran medida inútiles para hacer frente a los principales retos energéticos que demandan los pobres del mundo.

La ayuda climática es una de las formas menos efectivas de ayudar a los más desfavorecidos. Las reducciones de carbono del Protocolo de Kioto habrían evitado 1.400 muertes por malaria por unos $us 180 mil millones al año. Apenas medio millón de dólares gastados en políticas directas contra la malaria, como mosquiteros, podrían salvar 300.000 vidas. La inversión directa en investigación agrícola y mejores tecnologías agrícolas ayudará a la agricultura mucho, mucho más que las políticas climáticas. Ayudar a la gente a salir de la pobreza es miles de veces más eficaz que depender de las reducciones de carbono.

La ayuda climática no es la mayor ayuda que pueden dar los países ricos, y no es lo que quieren o necesitan los más pobres del mundo.

El autor es director del Copenhagen Consensus Center