Category Archives: Avances

La escritura

La escritura, ha permitido el intercambio de información en espacio y tiempo distantes entre el escritor y el lector, sin  necesidad de la presencia de ambos. en ámbitos geográficos del mismo periodo o de periodos distintos. Así podemos informarnos por las pictografías sobre la vida de pueblos de hace más de 5000 años de antigüedad. Posteriormente, por signos gráficos abstractos mayores detallles hasta el presente con el CP y en proyección elementos más simples pero de complejidad para conocer en mayor profundidad.

Para información básica ir al link:

http://descubrimientos-famosos.blogspot.com/2010/12/la-escritura.html

Escritura pictográfica

La escritura pictográfica, en la que se usan dibujos para representar objetos, se asocia comúnmente con los jeroglíficos egipcios, pero no es exclusiva del alfabeto de este pueblo.

Escritura, método de intercomunicación humana que se realiza por medio de signos gráficos que constituyen un sistema. Un sistema de escritura puede ser completo o incompleto; es completo el que puede expresar sin ambigüedad todo lo que puede manifestar y decir una lengua determinada por medio de la oralidad.

SISTEMAS INCOMPLETOS

Los sistemas incompletos se usan para anotaciones, o son mecanismos mnemotécnicos que recuerdan hechos significativos o expresan significaciones generales. Estos sistemas, que también reciben el nombre de subescrituras, incluyen la escritura pictórica (o pictografía), la ideográfica y la que usa objetos marcados y no marcados, como mecanismos mnemotécnicos. Estos sistemas se caracterizan por una gran ambigüedad, dado que no existe correspondencia entre los signos gráficos y la lengua que tratan de representar. La finalidad de un pictograma, un ideograma o un objeto es la de traer a la mente una imagen o una sensación que antes se ha expresado por medio de la lengua oral. Éste y no otro era el procedimiento que seguía la escritura pictórica de algunos pueblos indígenas norteamericanos antes de la colonización, donde cualquiera puede leer aunque no conozca la lengua. De todas maneras, si se trata de interpretar la escritura de un sistema incompleto sin tener conocimiento previo de esa cultura, se corre el peligro de no comprender íntegramente su significado, o de realizar una interpretación errónea. Los pictogramas son los sistemas de escritura más primitivos.

SISTEMAS COMPLETOS

Un sistema completo es aquel que es capaz de expresar en la escritura todo cuanto formule su lengua. Se caracterizan por una correspondencia más o menos estable entre los signos gráficos y los elementos de la lengua que transcriben. Tales elementos pueden ser palabras, sílabas o fonemas (unidad mínima de una lengua que distingue una realización de otra). Así pues, estos sistemas se clasifican en ideográficos (también llamados morfemáticos), silábicos y alfabéticos. Dado que cada signo gráfico representa un elemento de la lengua, hace falta conocer esa lengua para comprender el significado de lo que escribió su autor. Ahora bien, eso no significa que un sistema de escritura esté ligado únicamente a una sola lengua; de hecho, son fácilmente transferibles de una lengua a otra. Lo único que significa es que, a diferencia del pictográfico, ningún sistema completo puede leerse si el lector no comprende la lengua que allí está representada.

SISTEMAS IDEOGRÁFICOS O MORFEMÁTICOS

Se caracterizan porque sus signos, que se llaman ideogramas, representan palabras completas. En algunas ocasiones los signos representan toda una serie de palabras derivadas, y en otras un solo signo representa varias palabras separadas y distintas. En un sistema ideográfico puro estas ambigüedades quedan sin resolver. Sin embargo, para deshacerlas existen unos signos determinados que aseguran la lectura correcta. Esos signos se usan como indicadores fonéticos y semánticos, y se suelen llamar complementos fonéticos y determinativos. Los determinativos son los que indican la clase o la categoría gramatical a la que pertenece la palabra que representa el ideograma. Los determinativos son también ideogramas, pero no se leen, sino que sirven para expresar una clase semántica, como dioses, países, pájaros, peces, verbos de acción, verbos que significan proceso, objetos de madera, de piedra, y así sucesivamente. Los complementos fonéticos tienen un uso parecido, pero muestran de forma más específica cómo se pronuncia toda o parte de la palabra que representa el ideograma. Por ejemplo, dentro de la escritura del español, el ideograma 2 se lee dos. Sin embargo, cuando se escribe el ordinal, hay que añadir el complemento fonético o y el ideograma más el complemento 2.º, se lee segundo, si el complemento fonético se combina con el determinativo que expresa femenino ª, el logograma se transforma en 2.ª y se lee segunda. En este ejemplo se emplean los signos con una finalidad fonética (y no ideográfica). En otras palabras, el signo º funciona no para traer a la mente una idea y la palabra con la que se asocie, sino que trae a la mente un sonido que forma parte de la palabra representada por el ideograma completo. Los indicadores fonéticos surgen a partir de unos ideogramas que tuvieron el mismo significado que el sonido que representan. A este procedimiento se le llama transferencia fonética. Los indicadores fonéticos tampoco se leen, sólo sirven para facilitar la lectura de los ideogramas básicos.

Se ha visto hasta aquí un sistema en el que los elementos de una lengua se representan únicamente por medio de ideogramas. Ahora bien, esta escritura resulta adecuada para muchos nombres y verbos simples y primitivos, pero no para los adjetivos y los adverbios que suelen ser palabras derivadas, ni tampoco para los pronombres o los nombres propios, y mucho menos puede representar los matices que añaden las terminaciones de caso o de la conjugación verbal. Por lo tanto, según lo que se definió anteriormente, no es un sistema de escritura completo ya que no transcribe todo lo que expresa su lengua. En resumen, si no cumple con este requisito, un sistema ideográfico no será completo, por mucho uso que haga de los indicadores semánticos y fonéticos.

SISTEMAS SILÁBICOS

Para superar las deficiencias de la escritura ideográfica, se empleaba el principio de transferencia fonética. Cuando se utilizan signos que representan sonidos, sílabas en este caso, se pueden escribir todas las palabras que no era posible representar con la escritura ideográfica. Además, cuando se añaden los signos silábicos a las raíces, es posible representar morfemas, es decir las terminaciones de caso o las de la conjugación verbal. Hay que destacar que deben leerse e interpretarse porque son elementos de la lengua escrita, frente a los indicadores fonéticos.

Un sistema mixto, el ideosilábico, es el primer paso para uno completo. Una vez alcanzada la capacidad para expresarlo todo, el problema se plantea ante la disyuntiva de reducir la ambigüedad o hacer más económico el sistema de escritura (número de signos necesarios para escribir cualquier realización). El problema reside en que se requiere un elevado número de signos, porque el número de palabras que tiene una lengua es también elevado. El segundo paso consiste en reducir el número de signos imprescindibles, que se puede conseguir si se agrupan en uno solo todas las palabras de significado parecido, o en emplear el mismo signo para palabras distintas, pero aun así, este sistema necesita unos quinientos o seiscientos signos. Además, la ambigüedad es mucha, a menos que se empleen indicadores, lo que significa sacrificar su ventaja principal, que consiste en tener menos signos por cada realización. Por otro lado, el número de signos que precisa un sistema silábico puro pocas veces supera los doscientos. Frente a la escritura ideográfica, la silábica ofrece una ventaja adicional; no hay que interpretarla puesto que las palabras se escriben sin ambigüedad fonética. La desventaja consiste en que, de promedio, el sistema necesita más signos para escribir cada realización. En su forma más sencilla, un sistema silábico está formado por signos de vocal más consonante y signos para las vocales aisladas.

El siguiente paso consiste en reducir la lista de sílabas a signos que representen sólo consonante más vocal, sin diferenciar las vocales. Así se equipara el número de signos al número de sonidos consonánticos de la lengua, pero se aumenta la ambigüedad, porque el lector debe suplir el sonido vocálico correcto. Dado que se trata de escribir sílabas, los signos necesarios para escribir cada realización son tantos como los de la escritura silábica pura, que además expresa cada una de las vocales. El sistema silábico reducido necesita muchos menos signos y cada uno puede ser más sencillo. Sin embargo, mucha gente considera que esta forma de escribir es un sistema alfabético, o más adecuadamente semialfabético, puesto que no indica cada fonema aislado.

SISTEMAS ALFABÉTICOS

El último paso hacia una escritura completamente alfabética consiste en escribir por separado los sonidos vocálicos y los consonánticos, lo que precisa de unos cuantos signos más, pero elimina la ambigüedad de tener que suplir las vocales al leer. Por tanto hay más signos para escribir cada realización, aunque el sistema completo necesite menos signos y más sencillos. Puesto que cada uno representa un fonema, la palabra así escrita es su transcripción fonética y no hay que sustituir ningún sonido al leerla. Véase Alfabeto.

Estos sistemas trazan la teoría y los procedimientos de escritura, pero hoy por hoy no existen sistemas de escritura que sean una forma pura. Existen elementos de uno y otro tipo incorporados a alguna de las formas que conocemos; un ejemplo de ello es el número de logogramas que son necesarios en los modernos sistemas alfabéticos.

HISTORIA DE LA ESCRITURA

De la invención de la escritura al libro

El proceso que ha conducido de la tabla de arcilla de Mesopotamia al libro impreso moderno es un recorrido fascinante y lleno de sorpresas que se articula en torno al desarrollo de las grafías, el tipo de instrumentos y soportes empleados en la escritura, y la evolución del libro como objeto a lo largo de su historia.

Los sistemas de escritura tienden a ser conservadores, incluso no faltó en sus orígenes la atribución de ser un regalo de los dioses. Todo cambio o modificación ortográfica plantea grandes dudas, e incluso en los congresos de lingüistas que se plantean la necesidad de reformar la ortografía para eliminar pequeñas incoherencias, existen grandes resistencias para llevar a cabo estas reformas, y es difícil llegar a acuerdos y compromisos. Dado este grado de conservadurismo, la sustitución o las mayores innovaciones de la escritura sólo tienen lugar cuando un pueblo se la presta a otro porque lo domina o lo coloniza. Por ejemplo, los acadios adaptaron a su propia escritura la parte silábica del sistema sumerio que era ideosilábico; no obstante mantuvo sus propios ideogramas y los empleó como si fueran un sistema de taquigrafía (véase Lengua sumeria). Cuando los hititas adoptaron el sistema acadio, eliminaron los signos silábicos ambiguos, es decir, los homofonémicos o sus contrarios, polifonémicos, así como también muchos ideogramas sumerios, pero conservaron la ortografía silábica de los acadios (véase Lengua hitita).

Los moais de la isla de Pascua

La isla de Pascua alberga esculturas gigantes (denominadas moais por los habitantes de la isla) y otros restos arqueológicos de origen desconocido. En estas moles escultóricas hay grabadas unas inscripciones, que combinan quinientos signos, todavía sin interpretar.

El primer escrito que se conoce se atribuye a los sumerios de Mesopotamia y es anterior al 3000 a.C. Como está escrito con caracteres ideográficos, su lectura se presta a la ambigüedad, pero está presente el principio de transferencia fonética y se puede rastrear su historia hasta averiguar cómo se convirtió en escritura ideosilábica. En el caso de los egipcios se conocen escritos que proceden de unos cien años después y también testimonian el principio de transferencia fonética (véase Lengua egipcia; Jeroglíficos). Puede que la evolución de la escritura egipcia respondiera al estímulo de la sumeria.

Casi a la vez, en Elam se desarrolló la llamada escritura protoelamita. Todavía no ha sido descifrada y no se puede decir gran cosa sobre ella excepto que es ideosilábica y el número de signos que tenía. Algo después, surgieron también sistemas ideosilábicos en el Egeo, Anatolia, el valle del Indo y China (véase Lengua china). Otros pueblos tomaron sus silabarios para escribir sus propias lenguas. En la última mitad del segundo milenio antes de Cristo los pueblos semíticos que vivían en Siria y Palestina tomaron el silabario egipcio bajo la forma más sencilla y reducida (esto es, los signos de consonante más cualquier vocal), y abandonaron sus ideogramas y su silabario complejo (véase Lenguas semíticas). Este nuevo silabario estaba prácticamente hecho, porque los egipcios nunca escribieron vocales. El primer documento de escritura semialfabética se ha encontrado en las inscripciones conocidas por protosinaíticas, que están fechadas en torno al 1500 a.C. Otro sistema de escritura parecido data del 1300 a.C., y se ha encontrado en la costa norte de la actual Siria, en Ugarit, pero en este caso los caracteres de la escritura eran unas cuñas como las de la escritura cuneiforme de Mesopotamia. En toda la zona se escribía de forma parecida y fueron los griegos quienes tomaron su escritura de los fenicios. Dieron el último paso, pues separaron vocales de consonantes y las escribieron por separado; así se llegó a la escritura alfabética en torno al 800 a.C. (véase Lengua griega). Todavía no se ha alcanzado una escritura alfabética tal y como aquí se ha descrito al definirla como un sistema completo.

Las mejores 100 obras literarias

La UNESCO recomienda la lectura de dos libros por semana, promedio de 300 páginas, tamaño 12.5 x 20 cm.

Encontramos en TARINGA el listado de las 100 mejores obras literarias.

Si prefieres puedes ir directamente al siguiente link:

http://www.taringa.net/posts/arte/17828995/Las-mejores-100-obras-literarias.html

1.- 100 años de soledad.

Gabriel García Márquez.

Es la novela por excelencia del realismo mágico latinoamericano. García Márquez no sólo construye una ciudad (Macondo) sino un mundo lleno de nuevas posibilidades narrativas.

2.- 1984.

George Orwell.

Una novela clásica moderna de la Utopía Negativa. Orwell describe una sociedad totalitaria en la que el gobernante supremo y omnipresente es Big Brother. 1984 habla del poder del gobierno y su necesidad de control.

3.- Alexis Zorba, el griego.

Nikos Kazantzakis.

Cuenta la historia de un anciano minero griego enamorado de la vida. Una de las novelas más significativas de la obra del famoso autor griego. Además, fue la base para una exitosa versión cinematográfica.

4.- Amadís de Gaula.

Anónimo.

Cuatro capítulos de acciones violentas mezcladas con sentimientos cortesanos y más de 300 personajes que conquistan al lector a través de aventuras heroicas e historias de caballería que hace siglos establecían las reglas de sociedad.

5.- A sangre fría.

Truman Capote.

Poderosa historia de un asesinato sin piedad. Un respetado granjero de Kansas, su esposa y sus dos hijos adolescentes son brutalmente asesinados por dos ex-convictos. La historia penetra en sus mentes criminales mientras los sigue por sus desventuras en México y Estados Unidos. Un clásico de la novela policial.

6.- Bola de sebo y 22 cuentos completos.

Guy De Maupassant.

Este famoso cuentista francés presenta personajes psicológicamente bien trazados que reflejan irónicamente la hipocresía burguesa del siglo XIX. Es la historia de una cortesana que viaja en una carroza con unos burgueses que critican su condición y no reconocen sus sentimientos y acciones.

7.- Catedral.

Raymond Carver.

Una recopilación de 12 relatos que da como resultado uno de los libros más interesantes de la narrativa estadounidense de las últimas décadas y que demuestra por qué su autor es el maestro por excelencia de esta forma narrativa reconocida en todo el mundo.

8.- Confesiones de una máscara.

Yukio Mishima.

Uno de los libros más representativos de la literatura japonesa del siglo XX. La novela contiene rasgos autobiográficos y narra la historia de un joven estudiante durante el Japón de la Segunda Guerra Mundial, quien descubre poco a poco su homosexualidad.

9.- Crimen y castigo.

Fiódor Dostoyevski.

Un texto que ha definido la estructura de la novela. La trama plantea la lucha entre el bien y el mal para plasmar, con artificio, la capacidad que tiene el hombre de escoger. Habla de la inapelable libertad que siempre implica rezagar algo vigente.

10.- Crónica de la intervención.

Juan García Ponce.

Novela de uno de los escritores más reconocidos en los últimos tiempos. Aun cuando su obra es más conocida, esta obra sobresale por su intensidad y ambición estéticas.

11.- Crónicas marcianas.

Ray Bradbury.

La tierra se encuentra en extinción y la única salida es la colonización de Marte. Sin embargo, los terrícolas se encuentran con una civilización marciana que se interpondrá a sus intenciones, llevando a la raza humana a final. Una excelente muestra de ciencia ficción.

12.- Cuentos completos.

Juan Carlos Onetti.

Una buenísima recopilación de los cuentos de este gran autor uruguayo. “Yo quiero expresar nada más que la aventura del hombre”, afirmó el escritor; y este libro es muestra de esa intención, fielmente retratada en narraciones llenas de vida.

13.- Decameron.

Giovanni Boccaccio.

Una muestra de la maravillosa literatura del Renacimiento italiano, escrita entre 1350 y 1355. Está compuesta por 100 cuentos agrupados en 10 jornadas y contados por 10 jóvenes que huían por medio de la imaginación de la peste que azotaba Florencia.

14.- Deseo.

Elfriede Jelinek.

Acreedora del Premio Nobel de Literatura 2003, esta autora austríaca poco conocida en nuestro país asombra con narrativa cruda y llena de erotismo, una fuerte crítica a la placidez de la burguesía, a su respetabilidad y a su supuesta liberación sexual.

15.- Cuentos memorables según Jorge Luis Borgues.

Jorge Luis Borgues.

Borgues, autor imprescindible y culto lector, recomienda dos cuentos clave para toda biblioteca: Los regalos perfectos, de O’Henry, y Donde el fuego nunca se apaga, de May Sinclar, del cual señala: “elegí este cuento en gracia de su poca notoriedad y de su valor indudable”.

16.- Drácula.

Bram Stoker.

Nunca antes una historia de vampiros había sido tan relatada como en este caso. Es la vida del Conde Drácula, un vampiro incapaz de amar a cualquier ser humano, con excepción de una bella mujer. Ideal para los amantes del terror.

17.- El Aleph.

Jorge Luis Borgues.

En esta narración y en las demás que constituyen este libro, el erudito argentino le otorga a la fantasía su máxima expresión. Con un estilo dócil y culto, se le considera uno de los autores más importantes de la lengua española y su obra completa es imprescindible.

18.- El amante.

Marguerite Duras.

Una novela escrita con sencillez y delicadeza narrativa. Cuenta la historia de amor entre una joven de 15 años y un rico comerciante chino de 26. Un romance lleno de contraposiciones que se desarrolla en Indochina y que logra tocar la fibra sensible del lector con sus tonos apasionados y escandalosos.

19.- El cantar de los nibelungos.

Anónimo.

Una leyenda medieval que expresa el alma de un pueblo que comienza a descubrir su individualidad. Desde Alemania y los países nórdicos llegan historias de héroes, caballeros, damas y amor cortés. Un cantar transmitido oralmente que plasma pasiones de la condición humana.

20.- El color que cayó del cielo.

Howard Phillips Lovecraft.

Una narración de horror que devela los niveles menos explorados del alma humana, a través de un estilo delicado y altamente recomendable para los amantes del género.

21.- El Conde de Montecristo.

Alejandro Dumas.

Un hombre inocente es encarcelado y la necesidad de venganza lo lleva a tramar un brillante plan. Durante 13 años espera el momento para restablecer su honor. Un clásico de aventuras, honor y venganza.

22.- El corazón de las tinieblas.

Joseph Conrad.

Una historia de viaje. Marlow siente que debe conocer a Kurtz y hace todo lo posible para lograrlo, incluso aventurarse río arriba. Soportando incidentes pavorosos, se revelan terroríficas profundidades de la corrupción humana. De la página al lector se transmiten sensaciones tétricas que le impiden abandonar la lectura.

23.- El evangelio según Jesucristo.

José Saramago.

Una obra controversial del portugués ganador del Premio Nobel. Jesucristo como hombre común y corriente que lleva una vida desprendida en la que disfruta de su relación amorosa con María Magdalena. Un libro que lleva al lector a deliberar sobre la fe y la espiritualidad.

24.- El extranjero.

Albert Camus.

Novela existencialista en la que el personaje central, Mersault, refiere al lector su historia, no la de sus sentimientos ni su razón, sino la de su imposible destino. En sus páginas el realismo logra la perfección. Título capital de Camus y un clásico de la literatura contemporánea.

25.- El extraño caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.

Robert Louis Stevenson.

Extraños sucesos que ocurren en torno a dos figuras extrañamente opuestas pero que parecen estar relacionadas, dan como resultado una de las obras cumbres de la literatura de terror. Relato apasionante de intriga y misterio en el que Stevenson, plantea una historia de autodestrucción que crítica a la sociedad de su tiempo.

26.- El gato negro y otros relatos.

Edgar Allan Poe.

Esta selección conglomera algunos de los mejores cuentos de este reconocido autor estadounidense, inventor para muchos, del género policial. Su literatura ha incursionado antes que ninguna otra en la mente del hombre de manera inigualable.

27.- El gran Gatsby.

  1. Scott Fitzgerald.

Un clásico norteamericano del siglo XX. La historia de amor entre el nuevo rico Jay Gatsby y la bella Daisy Buchanan refleja una época de posibilidades y aspiraciones. Capturando a la sociedad de su momento. Fitzgerald habla de la Era del Jazz, las fiestas interminables y el poder del dinero.

28.- El hombre de la arena.

E.T.A. Hoffman.

Son 13 cuentos que van de lo tenebroso a lo aterrador. En ellos se refleja el espíritu libre y vigoroso de un agudo conocedor tanto de los trasfondos de la sociedad de su tiempo como del ser humano.

29.- El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Miguel de Cervantes Saavedra.

Tomo I y Tomo II. La máxima obra literaria que ha dado el idioma español. Don Quijote es el personaje que encarna la cordura dentro de un mundo irracional o lo contrario, la irracionalidad dentro de un mundo cuerdo. Esta obra maestra, primera novela moderna, resulta obligada.

30.- El llano en llamas.

Juan Rulfo.

En este libro, que consta de 17 relatos, el autor jalisciense emprende la crónica de un país por medio de la gente que lo habita. Mediante un lenguaje exquisito que celebra la vida, la muerte y el silencio, se convierte en un tomo de narración universal imposible de ignorar.

31.- El lobo estepario.

Herman Hesse.

Está considerada como la obra maestra de este autor alemán. El protagonista de la historia es un hombre solitario e incomunicado cuya personalidad refleja los vicios y virtudes de la humanidad. Se pone al descubierto la carga trágica y el incierto destino de la condición humana.

32.- El maestro y Margarita.

Mijaíl Afanasievich Bulgákov.

Una revisión de las historias de Fausto y Pontio Pilatos que expone la vida soviética de 1930 de un modo tan feroz que fue prohibida hasta los años 60. El diablo llega a Moscú acompañado de una bruja desnuda y un gato que ama el ajedrez y el vodka. Una novela de profundidad filosófica que no pierde nunca de vista el humor.

33.- El nombre de la rosa.

Umberto Eco.

El monje Guillermo llega a la Abadía del norte a investigar los asesinatos misteriosos que han sucedido. La descripción maravillosa de una biblioteca recóndita, de monjes leyendo en silencio y muriendo de forma extraña. Un trabajo que transporta a una época de monasterios y secretos.

34.- El ojo de Alá y otros cuentos.

Rudyard Kipling.

El extraño encantamiento que une a una mujer con su gran amor o una casa que provoca una rara depresión, son sólo ejemplos delos cinco relatos que incluye este libro, cuyo común denominador es la extraordinaria creatividad. Su poder de observación nos brinda bellas descripciones de la naturaleza y delinea a la perfección la personalidad de sus personajes.

35.- El perfume.

Patrick Suskind.

La historia de un asesino que vive en un mundo de olores. Para conseguir favores de las damas de la alta sociedad, Jean Baptiste Grenouille crea un perfume extraño que subyuga la voluntad de quien lo huele. Para hacer el perfume, debe de conseguir fluidos corporales de mujeres vírgenes, el perfumista no lo piensa dos veces y se convierte también en asesino.

36.- El reino de este mundo.

Alejo Carpentier.

Lo real-maravilloso, como el mismo autor lo denominó, y que resalta lo fantástico que existe en la realidad de las tierras latinoamericanas, cobra vida en esta novela de gran viveza y musicalidad que mezcla la verdad histórica con la fantasía. Pieza maestra del autor cubano.

37.- El retrato de Dorian Gray.

Oscar Wilde.

Dorian Gray quiere mantener su belleza y juventud para siempre, por lo que vende su alma al diablo. Una historia clásica que pone en tela de juicio la vanidad y otras actitudes relacionadas con la corrupción moral del siglo XIX.

38.- El ruido y la furia.

William Faulkner.

Cuatro capítulos, cada uno narrado por un personaje distinto, que constituyen a los Compson. Tragedia familiar descrita detalladamente por medio de monólogos interiores y libre fluir de conciencia. Una novela que causó reacciones distintas e miles de críticos literarios.

39.- El tambor de hojalata.

Gunter Grass.

La novela más célebre del autor, narra las desventuras de Oscar Matzerath, quien decide dejar de crecer a los tres años de edad para expresar su repudio al mundo de los adultos. Los golpes a su tambor son un misterioso ritual que muestra un universo grotesco, donde lo real y lo fantástico entrecruzan sus fronteras.

40.- El túnel.

Ernesto Sábato.

Delirante historia de amor entre Juan Pablo Castelar y María, en la cual el protagonista cuenta desde la prisión los detalles de esta relación y su desafortunado final. Es la consagración literaria del escritor argentino y una de las novelas latinoamericanas obligadas.

41.- El viejo y el mar.

Ernest Hemingway.

Relato fundacional de la narrativa norteamericana. Un hermoso texto al que se le puede dar diferentes lecturas. Construida casi al modo de una parábola, es una elegía al coraje y el combate contra la naturaleza.

42.- En busca del tiempo perdido.

Marcel Proust.

Obra cumbre de la literatura francesa del siglo XX. Un hombre común despierta y, al desayunar, remoja una magdalena en su café. Esto desata su memoria y el tiempo empieza a jugar por medio de transportaciones. Con descripciones deliciosas y un prodigioso lenguaje, el lector viaja en el tiempo de la mano del personaje.

43.- En el camino.

Jack Kerouac.

Una novela del célebre autor estadounidense que resulta indispensable para acercarse a la Generación Beat. En ella se plasma la filosofía de la existencia libertaria del autor. Es una extraordinaria narración contracultural, casi marginal.

44.- Eneida.

Virgilio.

Por medio de la musicalidad y equilibrio métrico, esta obra es considerada como modelo de perfección literaria. Un clásico escrito entre el 29 y 27 a.C. en el que se cuenta la historia del retorno victorioso de un heredero romano. Eneas huye de Troya después de la devastación de la ciudad y con un grupo de troyanos se enfrenta a su destino y a los dioses hasta que logran restablecer la metrópolis.

45.- Fiasco. El fracaso.

Imre Kertész.

Novela del escritor húngaro, galardonado con el Premio Nobel de 1992 2002, en la cual dibuja un paisaje en el que la realidad y la ficción se entrelazan por medio de un personaje que vive en el denso ambiente dictatorial del estalinismo y su experiencia de escribir a contracorriente.

46.- Fausto.

Goethe.

Es la médula de la obra de este escritor alemán. Un recorrido por los cielos, la tierra y la profundidad de lo subterráneo. Uniendo realidad, símbolo, utopía, magia, ciencia y verdad, Goethe plantea su preocupación como hombre universal planteando ideas sobre el destino, dios y los demonios.

47.- Frankenstein o el moderno Prometeo.

Mary W. Shelley.

La historia del científico que, con extremidades de diversos muertos, confeccionó una forma humana, o mejor dicho, un monstruo. A pesar de su ansiedad por amar y recibir simpatía, es rechazado, por lo que busca hacer todo el daño posible a quien lo creo. Una novela de fantasía macabra y terror que se ha convertido en leyenda.

48.- Grandes esperanzas.

Charles Dickens.

Obra que muestra la destreza histriónica del autor inglés y, como su nombre lo indica, de esperanzas, amor y desilusión mediante personajes que son detallados magníficamente a través de un realismo deleitable.

49.- Hotel Savoy.

Joseph Roth.

Una de las novelas más importantes de este escritor. Concentra un microcosmos en un edificio de siete pisos. Cuando un joven judío es liberado después de permanecer tres años como prisionero de guerra, el azar lo lleva a hospedarse en este hotel. Una narración donde prolifera la confusión y la nostalgia.

50.- Justine o los infortunios de la virtud.

Donatien Alphonse François de Sade, Marques de Sade.

Es muy difícil explicar o ubicar con precisión la obra de este autor en la historia de la literatura y del pensamiento filosófico. Aquí se plasman a la perfección sus cualidades narrativas por medio de escenas eróticas y excitantes que escandalizaron a la sociedad de su tiempo y que continúan siendo breviario erótico hilarante.

51.- La ciudad y los perros.

Mario Vargas Llosa.

Situada en un colegio militar de un país subdesarrollado, esta novela retrata un sistema que genera un universo de traiciones y lealtades donde el machismo y la brutalidad surgen como rasgos principales. Un autor imprescindible de la narrativa latinoamericana.

52.- La divina comedia.

Dante Alighieri.

Obra clave del Renacimiento italiano y fundadora de una nueva narrativa mundial. Dividida en tres partes: infierno, purgatorio y cielo, es un viaje alegórico por el alma humana.

53.- La gallina degollada.

Horacio Quiroga.

El uruguayo presenta cuentos maravillosamente escritos sobre fantásticas situaciones llenas de intensidad dramática. La gallina degollada cuenta la historia de cuatro hermanos mentalmente disminuidos que observan a la sirvienta degollando a una gallina y copian el acto, haciendo lo mismo con su hermana.

54.- La Ilíada.

Homero.

Es la primera obra conocida del autor griego, de cuya persona se tiene poca información. La Ilíada data de los años 700 a.C. y narra la batalla de los romanos por ocupar Troya, donde conviven divinidades con seres terrenales. Un clásico de clásicos que no pierde ni perderá actualidad.

55.- La insoportable levedad del ser.

Milan Kundera.

Historia de celos, sexo, muerte y traición, en otras palabras, una novela de amor. Las vidas de los personajes se entrelazan con fabulosa pericia y el autor checo consigue no sólo una reflexión filosófica sino la transmisión exacta de emociones.

56.- La metamorfosis.

Franz Kafka.

Una mañana, Gregorio Samsa despierta convertido en un escarabajo; este hecho da paso a una de las narraciones más significativas del siglo XX por si innovación y perfección narrativa. El universo kafkiano representa la realidad del mundo totalitario en el que lo palpable se vuelve irreal.

57.- La montaña mágica.

Thomas Mann.

Desde las experiencias en un sanatorio, este autor alemán, acreedor al Premio Nobel de Literatura en 1992, retrata los problemas que la Gran Guerra hacia latentes, así como una visión profunda y acertada del mundo contemporáneo.

58.- La muerte de Artemio Cruz.

Carlos Fuentes.

Artemio Cruz es condenado a su cama cuando es ya inevitable su muerte. Las reflexiones que hace sobre su vida, el tiempo y sus deseos lo llevan a describir a la sociedad en la que vive y a las personas que lo rodean. Una de las mejores novelas de este reconocido escritor mexicano en donde se refleja un estilo violento y bello.

59.- La muerte de Ivan Ilych.

León Tolstoi.

Novela corta en la que el escritor ruso pone en tela de juicio dos tipos de vidas: la artificial – representada por la sociedad y sus relaciones materialistas – y la auténtica – marcada por la compasión y empatía -. Un viaje por la Rusia del siglo IX que comienza con la muerte del personaje principal, un hombre común, y lo que ésta ocasiona en aquellos que le conocieron.

60.- La náusea.

Jean Paul Sartre.

La historia de un escritor, Antoine Roquentin, quien se enfrenta a la idea de la existencia y cómo percibe su propia vida según los terroríficos objetos que lo rodean. Estas cosas lo amenazan de una manera siniestra y le provocan náusea. Novela existencialista y de observaciones detalladas de la vida. Un clásico filosófico.

61.- La Odisea.

Homero.

Relato mítico y reconstruido en todos los escenarios literarios posibles del siglo XX. Esta epopeya es la base de gran parte de la narrativa occidental. La Odisea representa, entre otras cosas, la lucha por el retorno a casa.

62.- La oveja negra y demás fábulas.

Augusto Monterroso.

Las famosas fábulas del ganador del Premio Príncipe de Asturias. Un libro escrito con humor cruel y de forma aparentemente ligera en el que se abordan temas trascendentales y se habla de las debilidades humanas. Fábulas de sorpresa y con intenciones entre líneas.

63.- La piel de Zapa.

Honorato de Balzac.

Un relato fantástico de personajes exhibidos por su psicología. La piel de Zapa es un talismán que permite a quien lo posee satisfacer todos sus deseos. Por medio de este objeto se presenta la filosofía de vida y las reflexiones sobre la condición del hombre de este gran autor del siglo XIX.

64.- La sabiduría del Padre Brown.

Gilbert Keith Chesterton.

Una de las más grandes y primeras narraciones policiales, en la que el autor inglés da muestra de su maestría con la prosa y el uso de paradojas y suspenso.

65.- La senda del perdedor.

Charles Bukowski.

Escrito desde la desilusión del sueño americano, con un lenguaje simple, directo, casi hiriente, este libro refleja una civilización desencantada y perdida. Es la historia de un antihéroe y su búsqueda por sobrevivir.

66.- La señora Dalloway.

Virginia Woolf.

Una mujer madura sale a comprar flores para la fiesta que va a brindar por la noche. Ese día de junio, la Sra. Dalloway se encuentra y desencuentra, al igual que los demás personajes de la novela, demostrando la fuerza narrativa del monólogo interior. Marca un parte aguas en la literatura universal.

67.- La tabla periódica El sistema periódico.

Primo Levi.

Relato autobiográfico del químico y escritor italiano que narra su vida a través de ejemplos de grupos de sustancias de la tabla periódica. Su lenguaje es simple y rico en analogías.

68.- Las aventuras de Sherlock Holmes.

Sir Arthur Conan Doyle.

Gracias a esta pieza, este doctor y escritor estableció de forma definitiva la fórmula de la novela policial, adelantándose con este texto, que narra diferentes aventuras del detective, a su propio tiempo.

69.- La batallas en el desierto.

José Emilio Pacheco.

Asombrosa narración sobre un niño que crece, evoluciona y falsea junto con la Ciudad de México. Es la presentación de una urbe que marcó a una generación y que forma parte de nuestra historia. Un juego de niños análogo a la situación política y social del México del siglo XX.

70.- Las ciudades invisibles.

Ítalo Calvino.

El diálogo entre Marco Polo – mercader veneciano – y Kublai Kan – emperador tártaro – es la base de estos relatos entre constructores y visitantes de ciudades invisibles. Al final, el lector desea ver, sólo por un instante, alguno de estos espacios. Un clásico del siglo XX que ha perfilado la literatura tanto neorrealista como alegórica.

71.- Las metamorfosis.

Ovidio.

Desenvolviendo argumentos mitológicos, este libro pretendía ser un poema científico y filosófico. Una historia del Universo que presenta una trama labrada por evocaciones a los autores griegos, romanos, clásicos y alejandrinos.

72.- Las mil y una noches.

Anónimo.

La obra más representativa de la literatura oriental y un clásico de las letras universales. Es un texto único que se nutre de 1001 historias narradas en el mismo número de noches por la hija del visir, Scherezada, quien debe mantener siempre vivo el interés del cruel sultán, y así con su creatividad, astucia, sabiduría, lograr salvar un día, cada noche.

73.- Lazarillo de Tormes.

Anónimo.

El ir y venir de un pícaro que vive aventuras llenas de humor. Uno de los primeros personajes traviesos que se sale con la suya hasta que es alcanzado por la reglas morales. Un clásico del Siglo de Oro español que marca una tendencia literaria.

74.- Lazos de familia.

Clarice Lispector.

“Yo escribo como quien sueña”, afirmó la genial escritora brasileña y así, esta recopilación de cuentos resulta ser no sólo una serie de narraciones idílicas sino un paseo por los recónditos de la mente humana.

75.- Los hermanos Tanner.

Robert Walser.

La primera y más celebrada novela del autor suizo, retrata con excepcional intensidad el perfil errante del escritor, uno de los novelistas que más influencia ha ejercido en el mundo de las letras alemanas.

76.- Los miserables.

Víctor Hugo.

Un hombre condenado a prisión por robar una rebanada de pan busca asilo con un obispo. A pesar de que intenta robar a su salvador, éste le perdona y le recompensa. Así comienza una historia ya clásica de guerra, honor, nacionalismo, perdón y libertad.

77.- Los mejores relatos.

Rubem Fonseca.

Es la recopilación de toda la obra narrativa corta de este gran autor brasileño; por medio de la ironía y la crudeza retrata lo que en palabras de su traductor (Romeo Tello Garrido) es “la problemática existencia del hombre en las sociedades modernas”.

78.- Los propios dioses.

Isaac Asimov.

Este científico ruso resulta ser uno de los grandes escritores de ciencia ficción y en esta historia demuestra sus cualidades narrativas al crear un mundo que rebasa los límites de lo imaginable.

79.- Una cuestión personal.

Kenzaburō Ōe.

Una obra esplendida de uno de los autores más representativos de la literatura japonesa. En ella, aborda magníficamente la crisis existencial, la historia y la identidad cultural.

80.- Lolita.

Vladimir Nabokov.

Humbertus, escritor, le renta un cuarto a Charlotte Haze y se enamora de su hija de 14 años: Lolita. Una apasionada historia erótica que fue prohibida a mediados del siglo XX y que se ha convertido en una referencia obligada de una pasión transformada en pesadilla.

81.- Memorias de Adriano.

Marguerite Yourcenar.

La novela más famosa de la autora europea, nacionalizada estadounidense y, sin duda, una de las más elogiadas por la crítica. Maravillosa narración que se basa en la historia, una autobiografía novelada del emperador romano, bajo la forma de cartas escritas por éste a su sobrino.

82.- Michael Kohlhaas y otras narraciones.

Heinrich Wilhelm von Kleist.

Novela decimonónica sobre las tradiciones de los Länders (siglo XVI). Una invitación a la reflexión sobre la idea de igualdad y las infamias hechas en nombre de la justicia. Kohlhaas es el protagonista que inicia una guerra en contra de un acto temerario llevado a cabo por el representante de la autoridad y la ley.

83.- Madame Bovary.

Gustave Flaubert.

Excelente representación del realismo francés del siglo XIX, esta historia es muy bien conocida de amor imposible, desdicha y muerte, todavía vigente por su fuerza y maestría.

84.- Manhattan Transfer.

John Dos Passos.

Visión panorámica de la vida en Nueva York entre 1980 y 1925. Gran obra de este autor norteamericano representante de la Generación Pérdida, cuyas novelas – amargas y profundamente impresionistas – atacan la hipocresía y el materialismo de los Estados Unidos entre las dos guerras mundiales.

85.- Moby Dick.

Herman Melville.

Este autor es considerado uno de los mejores prosistas en lengua inglesa y en ésta, su obra más reconocida, el tema central es el conflicto entre un capitán y la gran ballena blanca que le arrancó la pierna. La obra sobrepasa la aventura y se convierte en una alegoría sobe el mal incomprensible representado por la ballena, y la maldad simbolizada, también por el capitán Ahab.

86.- Nana.

Emile Zolá.

Nana es una actriz que logra conquistar a su público con su presencia. Además, es una reconocida concubina que tiene varios amantes. Zolá presenta a su heroína para hacer una fuerte crítica a la Francia de principios del siglo XIX, caracterizada por el exceso sexual y político. Una narración detallada que mezcla ideas científicas con las sociales.

87.- Niebla.

Miguel de Unamuno.

Una novela que su autor califica como “malhumorada”. La historia que cuestiona la realidad del escritor como participante de la ficción y la del personaje como ser vivo inmortal. Un libro en el que el lector recrea la narrativa y donde el acto de leer es la única realidad.

88.- Otra vuelta de tuerca.

Henry James.

La obra de James se caracteriza por su ritmo pausado y la descripción sutil de los personajes, más que por las historias complicadas. Sus libros son los modelos de la novela objetiva psicológica y retratan por lo general un mundo ocioso: este es un excelente ejemplo de su vasta obra.

89.- Paradiso.

Lezama Lima.

Una de las obras más importantes de la narrativa latinoamericana. Su riqueza narrativa, complace hasta el crítico más exigente. Es una novela poética que narra los sucesos desde la memoria del personaje. “Es una invitación a la sabiduría”, apunta el escritor Cintio Vitier.

90.- Pedro Páramo.

Juan Rulfo.

Un clásico de la literatura mexicana por su vigencia y universalidad. Alguna vez, un desconocido le señalo a Jorge Luis Borges que pareciera que todos en el libro son hermanos, ya que todos en el pueblo se llaman Páramo, a lo cual Borges respondió: “el lector ya sabe que ha entrado en un texto fantástico, cuyas indefinidas ramificaciones no le es dado prever pero cuya gravitación lo atrapa”.

91.- Poema de Mio Cid.

Anónimo.

Este cantar es la primera obra extensa de la literatura española y el único cantar épico de la Edad Media hispánica. La historia de un héroe desterrado injustamente de Castilla que debe recuperar su honra para regresar a su tierra. Por medio de actividades guerreras el lector se sumerge en un mundo de reyes y guerras.

92.- Rayuela.

Julio Cortázar.

Dividida en dos partes esenciales y colmada de capítulos, esta maravillosa novela nos transporta al mágico París de principios del siglo XX. La profunda historia de amor que narra con maestría, así como la agudeza de sus afirmaciones y la construcción de todos los personajes dan como resultado una obra maestra de la narrativa latinoamericana moderna.

93.- Romeo y Julieta.

William Shakespeare.

Cuenta la historia de dos jóvenes enamorados que, a pesar de la oposición de sus familias, rivales entre sí, deciden luchar por su amor hasta el punto de casarse de forma clandestina; sin embargo, la presión de esa rivalidad y una serie de fatalidades conducen al suicidio de los dos amantes

94.- Rojo y negro.

Henri Beyle, más conocido como Stendhal.

En esta novela, el escritor realista francés analiza su sociedad contemporánea a través de la mirada de Julien Sorel, un ambicioso joven de provincia que se abre camino en la vida, primero como soldado y más tarde como sacerdote. Un personaje alejado de la sociedad de la sociedad y enfrentado a las imposiciones e ideales de ésta. Con frecuencia se dice que ambos personajes son retratos parciales del propio autor.

95.- Tres novelas.

Mariano Azuela.

En estas tres narraciones cortas, como en el resto de su obra, este reconocido autor brinda una idea clara y tangible de lo mexicano. En sus textos, se puede percibir el sabor de la patria. Un título imprescindible en toda biblioteca.

96.- La trilogía de Nueva York.

Paul Auster.

Uno de los libros más reconocidos de Auster en el que demuestra su habilidad al estructurar historias en las que los personajes se confunden entre sí.

97.- Trópico de cáncer.

Henry Miller.

Una de las obras más perfectas y prestigiosas en lengua inglesa que fue censurada por casi 30 años y que enfrentó más de 60 juicios. Miller presenta un monólogo de su estancia en París a principios de 1930. Una de las novelas más controversiales que habla de sexo y critica comportamientos humanos de sectores conservadores de la sociedad.

98.- Ulises.

James Joyce.

La obra maestra del afamado escritor irlandés. Basada en La Odisea de Homero, el texto abarca 24 horas de la vida de Leopold Bloom y Stephen Dedalus. Cuando los personajes se encuentran la obra llega al clímax de una búsqueda simbólica y la conciencia. Un monólogo interior que fue prohibido, y por lo tanto no pudo publicarse sino unos años después de su escritura. Un texto complejo que marcó la historia de la literatura universal.

99.- Un mundo feliz.

Aldous Huxley.

Una narración extraordinaria y reflexiva mediante una visión pesimista del presente que gira en torno al mundo del futuro en el que una droga llamada Soma se convierte en el personaje principal de la obra, anestesiando a todos los habitantes del mundo.

100.- Viaje al centro de la tierra.

Julio Verne.

El profesor Lidenbrock traduce unas escrituras y determina que existen unas vías que lo llevarán al centro de la Tierra. Para encontrar la verdad decide bajar por el cráter de un volcán extinguido. Un clásico de aventuras apasionantes y una narrativa de excursiones.

La mayoría de los libros no los he leído, pero se me hizo útil esta información. Pueden elegir leer el que gusten. TARINGA

En Biblioteca de Escuelita Itinerante disponemos de la mayoría de los títulos (Ir a Bibilotecas del menú) o solicite directamente para disponer vía email.