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Carlos Rangel: crisis en Venezuela

Redescubriendo a Carlos Rangel: “Él predijo lo que hoy pasa en Venezuela”

By: Pedro García Otero – Ene 19, 2017, 2:28 pm

Carlos J. Rangel, hijo de Carlos Rangel, el intelectual liberal venezolano, señala que las ideas liberales están bajo ataque en todo el mundo.

El pasado sábado se cumplieron 29 años del fallecimiento de Carlos Rangel, uno de los pensadores liberales más importantes de América Latina y, sin duda, el más importante de Venezuela. Denostado en su tiempo (su primer libro, Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, fue quemado en 1977 en la Universidad Central de Venezuela), Rangel ha ido alcanzando una estatura mítica como visionario y como hombre que tenía razón, al punto de que en esa misma universidad funciona hoy la Cátedra Carlos Rangel, dedicada al estudio y divulgación de sus tres grandes libros: “Del Buen Salvaje…” El Tercermundismo y Marx y los Socialismos Reales y Otros Ensayos, además de sus discursos y sus artículos de prensa.  (Escuelita Itinerante dispone de los tres libros en versión digital. Se envía a solicitud  por email a escuelitaitinerante@gmail.com  )

PanAm Post conversó con Carlos José Rangel, hijo del intelectual y analista económico y político, quien, aunque reside desde 1992 en Estados Unidos, sigue de cerca los acontecimientos de Venezuela, no pierde su acento caraqueño y por supuesto, dedica buena parte de su tiempo a impulsar la visión de su padre: ser liberal es mucho más que ser de izquierda o de derecha, y en definitiva, las sociedades que se acercan al ideal liberal son las que dan mayor felicidad a la suma de sus ciudadanos.

Esta semana se están cumpliendo 29 años de la muerte de Carlos Rangel, su padre. En los últimos años, ha habido en Venezuela un debate público sobre los libros de este intelectual, que en su momento fueron denostados y hasta quemados en la Universidad Central de Venezuela; como albacea de su obra, ¿cómo percibe este debate?

La obra de mi padre, efectivamente, fue muy criticada, pero afortunadamente, fue escrita en una época en la que, a su manera, las ideas eran más aceptadas como parte del diálogo político, tanto en Venezuela como en el mundo. Hoy vivimos en un tiempo en el que dar una opinión es un problema porque le pegan un palo por la cabeza a uno con mucha frecuencia.

En ese tiempo, por supuesto, también; él dio su opinión y hubo muchísima gente que lo insultó, lo criticó, trataron inclusive de prohibir sus ideas; pero hubo también en ese momento, inclusive, gente que uno hoy en día pensaría cómo fue posible que hubiera hecho esto, que les dio difusión, porque había un ambiente mucho más democrático, mucho más abierto al diálogo.

Desafortunadamente hoy vivimos un tiempo en el que pareciera que el diálogo estuviera prohibido, y hay que intentar recuperarlo, sin lugar a dudas.

Curiosamente, la obra de su padre la pública Monte Ávila Editores, que era una editorial del Estado. Muy a pesar de lo criticada que era la democracia venezolana de los 70 y 80, le dio difusión a ideas totalmente diversas e incluso contrarias a lo que era el pensamiento político predominante de los Gobiernos de la época

Así es. Inclusive se publica en una monografía con el Ateneo de Caracas, una introducción del Manifiesto Comunista, una introducción que se llamaba Marx y los Socialismos Reales. Publicada también por el Estado, terminó siendo una obra muy importante de Carlos Rangel. Ese tipo de situaciones, hoy en día, prácticamente no se ven.

Los que hoy gobiernan Venezuela parecen una combinación de “buenos revolucionarios”, “socialistas reales” y “tercermundistas”, haciendo un compendio de los tres títulos principales de los libros de su padre, todo aquello contra lo que advirtió Carlos Rangel.

Releyendo entre líneas y revisando nuevamente la obra completa de Carlos Rangel, esta situación queda casi predicha. Porque la situación de hoy en día es una consecuencia, no es una aberración, de lo que venía sucediendo desde los años 70, donde Venezuela empezó a hacerse cada vez más adicta al capitalismo de Estado y al paternalismo de Estado, y al populismo, que eventualmente llevaron a lo que estamos viviendo hoy en día. Él peleó contra eso en cada oportunidad que tuvo para dar su propia opinión y difundir sus propias ideas, explicando el amiguismo, el clientelismo, el mercantilismo, lo que representaban; señalando que ese camino, en Venezuela, era el camino equivocado, no era el que llevaba al desarrollo. Lamentablemente, lo que predijo, básicamente, se ha cumplido.

En estos días, releyendo La Tentación Totalitaria, de Jean Francois Revel (un libro que también acaba de cumplir 40 años), sorprende la mención que hace Revel de Rangel, señalando, además, que su obra solo es posible en una Venezuela que en aquel momento era casi la única democracia de la región y un país enrumbado hacia el desarrollo. ¿Cómo se vive esto desde la memoria de su padre, hoy, y desde el exilio? Porque salir del país propio, así sea por una elección personal, sigue siendo un exilio, sobre todo tomando en cuenta el contacto que usted mantiene con Venezuela.

Sin lugar a duda es una vida de exilio. Uno hace una vida, en sus años formativos y en sus primeros años como profesional, en el país donde uno está; y el país en el que yo estaba era Venezuela. Mucha gente que fue a Venezuela en sus años de formación, de muchos otros países, se convirtió en venezolana. Eso es lo que la nacionalidad; lo que uno vive cuando uno crece y se forma. A mí me duele mucho Venezuela, a pesar de que llevo muchos años viviendo acá he mantenido relaciones y he trabajado con empresas venezolanas, he hecho capacitación en Venezuela en el pasado, ya no se puede y mantengo familia y amigos allá, que me duele la situación en la que viven y sufro mucho cuando me dicen lo que están pasando.

Hablando de Revel, hay que recordar la frase de Churchill, quien decía que la democracia era el peor sistema político con excepción de todos los demás, y en particular, porque mantiene dentro de sí misma las semillas de su propia destrucción. En Venezuela, la sociedad de la mal llamada Cuarta República, que no me gusta llamarla así, pero aprovechemos la tontería retórica, pero en las décadas de los 60 y 70 se formuló la idea de la protección de las minorías y la representación de las minorías, cosa que a mí me parece sumamente válida, pero hubo quienes aprovechándose de esa circunstancia mantuvieron una posición antagónica contra la democracia desde dentro de la democracia.

Esa semilla se mantuvo, tanto dentro de los partidos políticos como dentro de ciertos sectores de los cuarteles militares. Chávez era un ambicioso de poder que dentro de los cuarteles generó inquietudes, y no fue sino hasta el último momento que decidió por la izquierda y no por la derecha. Él lo que quería era mantener el poder.

Es el único expresidente venezolano cuyos hijos viven como plutócratas. Ha sido el más corrupto de todos los presidentes venezolanos. Los hijos de Carlos Andrés Pérez, de Jaime Lusinchi, de Luis Herrera Campins y de todos los expresidentes venezolanos viven como clase media o algo peor en este momento. Y eso era, simplemente, porque sus padres eran presidentes democráticos.

La democracia es frágil. Jean Francois Revel tenía razón en argumentar que Venezuela tenía el potencial para convertirse en un país desarrollado y una gran democracia. Lamentablemente, los enemigos internos de la democracia, aunados al populismo y al mercantilismo usados por los propios demócratas para mantenerse en el poder, llevó a una combinación de factores que han producido esto que tenemos hoy en día.

¿Usted atribuye el interés actual por la obra de su padre justamente a “esto que tenemos hoy en día”, o hay algo más, algo que nunca se ha perdido?

Yo he tratado de entender el interés por las ideas y los planteamientos de Carlos Rangel, porque no me parece que sea únicamente por las circunstancias y cierta nostalgia que vive Venezuela hoy en día. La razón de ser de la vigencia de Carlos Rangel es porque él realizó un diagnóstico sobre las razones por la cual un país con potencial humano y de recursos, no solo Venezuela, sino los de Latinoamérica en general, y comparándolo con otros países que con menos recursos han logrado mayor bienestar económico, no logran ese desarrollo. Lamentablemente a veces es duro escuchar las verdades, pero eso es lo que él estaba tratando de hacer, él trataba de escribir para diagnosticar la enfermedad, las razones por las cuales no se estaba cumpliendo el potencial de Venezuela y de muchos otros países.

Cuando haces un diagnóstico estructural, este es mucho más trascendente que un análisis de coyuntura, que dice que tal persona está yendo por la senda equivocada, o tal persona no sabe de lo que está hablando, o tal Ley no funciona. Es un diagnóstico más amplio que el que se hace de una coyuntura.

Ahora, Venezuela, por supuesto, está viviendo una situación coyuntural catastrófica, sin lugar a duda. Pero el problema no es la situación coyuntural; es el modelo el que está fallando. Mientras haya opositores que piensen que el modelo está correcto y lo que hay que hacer es cambiar a las personas que lo dirigen, eso es un error. Lo que hay que hacer es cambiar el modelo, porque si no estaremos jugando siempre al quítate tú para ponerme yo.

Carlos Rangel (Youtube)

El cambio en Venezuela no solo requiere del cambio del Gobierno actual, con la generosidad de término que esa palabra implica para lo que está ocurriendo; mantener el modelo implica mantener el mercantilismo que ha sumido al país en esta condición, en la que el monarca, sus parientes y amigos disfrutan del botín del poder. Un sistema verdaderamente liberal y capitalista (no pseudoliberal) es el que podría liberar el potencial de los recursos tanto humanos como naturales del país.

¿Por qué le cuesta tanto a las ideas liberales “prender” en América Latina? ¿Por qué un pensador como Carlos Rangel, casi 30 años después de su muerte, sigue siendo un “ave rara” de la intelectualidad latinoamericana, a pesar de que los países que aplican la prédica liberal, más allá de la izquierda y la derecha, le dan mayor calidad de vida a sus ciudadanos?

Es una pregunta muy amplia. No solo en Latinoamérica; a nivel mundial hay un contraataque al liberalismo en general. En América Latina en particular creo que es porque el liberalismo se basa en el potencial humano, en la individualidad de cada persona; y eso es solicitarle una gran responsabilidad al individuo. Muchos individuos sienten que hay una cierta inequidad en tomar esa posición, pero esa política es la que va a llevar a la prosperidad. Ese es un precepto fundamental de las ideas de Adam Smith: Que cada individuo, cuando mejora, tiene un efecto multiplicador sobre la sociedad y la sociedad funciona mejor.

Otro problema es que el liberalismo ha sido muy distorsionado y mucha gente bajo ideas pseudoliberales ha tratado de implementar políticas que en fin de cuentas son de mercantilismo y de amiguismo, y esto lo que hace es incrementar la dificultad de los individuos para desarrollarse en sociedad. Bajo este pseudoliberalismo, muchas veces hay un mercantilismo socialista, en el que los amigos del monarca, sea Fidel, sea Trump, sea quien sea, son los que más se favorecen por las políticas del Estado. Los que quedan desfavorecidos piensan que el liberalismo es una farsa.

En particular, en Latinoamérica, donde existe un alto nivel de colectivismo, la llamada al individualismo es aún más difícil. Es una combinación de una mentalidad colectivista con un falso liberalismo aplicado lo que hace que en la región las ideas estén desprestigiadas.

Sin embargo, cuando se aplica lo más parecido a una sociedad liberal, esta sociedad prospera mucho más que las sociedades mercantilistas y socialistas. Eso lo ha demostrado la historia.

¿Usted cree que Venezuela será alguna vez un país como el que soñó Carlos Rangel o está eso vedado definitivamente para nosotros?

Mi papá decía que prefería ser pesimista que luego estuviera equivocado a ser un optimista frustrado. Yo sí creo que él pensaba que Venezuela tenía un alto potencial de ser un país exitoso. El problema es que es la definición de exitoso. Un país exitoso es aquel en el que cada individuo que vive en él tiene la oportunidad de desarrollarse plenamente, y el papel del Gobierno es favorecer esas oportunidades.

El Gobierno no puede darle todo a cada quien; cada quien tiene que darse su vida a sí mismo. Como Gobierno, su labor es ofrecer oportunidades. Ofrecer oportunidades significa tener un estado de Derecho, donde todos sean iguales ante la Ley; poder tener educación, que es importante y primordial, tener una base de salud que todo el mundo está de acuerdo con eso; y seguridad física e infraestructura. Por supuesto esto se refiere a los derechos sociales que debe garantizar el estado ante las reconocidas fallas de mercado. Pero el estado por supuesto en casos como el de Venezuela se ha agigantado y apropiado de áreas dentro de estos derechos, en vez de garantizar que existan. Es una distorsión de principios.

Pero yo sí creo que mi papá pensaba que era posible una Venezuela con desarrollo. Y hay suficiente gente y talento, tanto dentro como fuera de Venezuela, como para lograr ese objetivo: lograr el desarrollo para cada habitante, no solo para los de su partido.

Pedro García Otero
Pedro García es el editor del PanAm Post en español. Periodista venezolano, con 25 años de experiencia en cobertura de temas económicos, políticos y locales para prensa, radio, TV y web. Síguelo @PedroGarciaO.

La democracia

Ejercicio de la democracia.

Los conceptos de libertad, igualdad, fraternidad, democracia, participación, derechos, los conocemos en sus aspectos generales. Además, son vigentes en todas las sociedades o en organizaciones sociales. Pero, la vigencia o aplicación de los mismos está limitado por los poderes constituidos, más propiamente por la voluntad de los que tienen el poder y orientan su funcionamiento a sus intereses: políticos, economicos, ideológicos o simplemente deseos.

El ejercicio de los derechos es función del conjunto de la sociedad. Además, los derechos están “presentes” y hay que ejercerlos.

Los derechos no son dádica de nadie, nadie los otorga, no hay padrinos, no hay propietarios.

Así la democracia está presente y hay que ejercerlo, tal como se definen en sus gneralidades, como se anota:

El concepto conocido en español como democracia tiene sus bases en el antiguo griego y se forma al combinar los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratós (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”). La noción comenzó a ser empleada en el siglo V a.C., en Atenas.

En la actualidad, se entiende que la democracia es un sistema que permite organizar un conjunto de individuos, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre todos los ciudadanos. Por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de la mayoría.

También se entiende como democracia al conjunto de reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada política y socialmente. Se podría decir que se trata de un estilo de vida cuyas bases se encuentran en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todos y cada uno de los miembros.

Para que exista una democracia real, de cualquiera de los tipos antes mencionados es necesario que se cumplan ciertas leyes: soberanía popular, libertad e igualdad. Las tres palabras que definen este estilo de vida representado por un gobierno escogido por los ciudadanos.

«La capacidad del hombre para la justicia hace la democracia posible, pero la inclinación del hombre hacia la injusticia hace a la democracia necesaria» Reinhold Niebuhr

Fuente: http://www.culturizando.com/democracia

La clase media

 

“La clase media no nos va a llevar al paraíso”

Ricardo López

Advertencia de un experto

El Espectador, Colombia. Economía 19 Sep 2015 – 09:00 PM

Cuando a comienzos de este año el presidente Juan Manuel Santos, los gremios económicos y las instituciones financieras anunciaron que Colombia por fin se había convertido en una sociedad de clase media lista para el posconflicto, el historiador Ricardo López experimentó un deja vu, esa sensación casi paranormal de revivir lo ya vivido. Como cuando liberales y conservadores pactaron el fin de La Violencia hace más de medio siglo, ahora, en otra coyuntura en la que se apuesta al fin de la guerra, la alta dirigencia proclamaba triunfante que el crecimiento de los sectores intermedios había superado el punto de inflexión, lo que los convertía en la piedra angular de la paz futura.
Profesor de historia latinoamericana en Western Washington University, Ricardo López es reconocido internacionalmente por su trabajo profundo sobre la clase media. Cuenta que fue una de esas frases lapidarias que disparan los amigos lo que le despertó la curiosidad. “Se le salió la clase media”, le dijo un compañero de la Universidad Nacional, en donde se graduó como historiador, en medio de un debate, sin saber que lo estaba animando a llevar una vida dedicada a comprender dicha idea. Su llegada a Estados Unidos, país considerado la sociedad de clase media por excelencia, para hacer su doctorado a finales de los 90, terminó de convencerlo de la necesidad urgente del tema.
En libros y conferencias, Ricardo López ha dado a conocer trabajos de autores sobre diferentes partes del mundo. Su propia investigación, a punto de salir publicada como libro, es un estudio de larga data sobre Colombia, basada en archivos públicos y privados en distintas regiones del país y Estados Unidos, y entrevistas a profundidad con empleados, profesionales y pequeños propietarios. Desde este conocimiento extenso, habló en exclusiva para El Espectador sobre los mitos e ilusiones de la noción de una sociedad predominantemente de clase media como respuesta al postconflicto y a la posibilidad de lograr la paz.
El Espectador: Uno de las ideas más arraigadas de las democracias modernas es que los países de clase media son sociedades pacíficas pues el conflicto producto de la desigualdad social está ausente. ¿Aplica en el caso colombiano?
Ricardo López: A finales de los 50, con la creación del Frente Nacional, la clase media aparecía como la respuesta a La Violencia. La apuesta era crear una clase media que modernizara a la élite, a la clase obrera y a los campesinos. Se pensaba la educación como una inversión económica para enriquecer lo que empezaba a llamarse “el capital humano” y hubo una expansión del sector servicios y de la urbanización. Pero eso no era un invento de Colombia, era una idea trasnacional en un contexto anti-comunista, como posibilidad de superar la tensión entre capital y trabajo. Desde entonces se recurre a la noción de clase media para legitimar un presente, la cual siempre tiene unas características muy particulares que nunca en el discurso político se especifican.

EE: Según el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo y el estudio que el ministro Alejandro Gaviria publicó recientemente con la Universidad de los Andes, la clase media se define por el nivel de ingresos familiares, que oscila entre los 10 y los 50 dólares diarios. ¿Qué otras características el discurso político está dejando de especificar?

RL: Esas estadísticas no son descripciones de una realidad sino más bien un proyecto político para legitimar cierta versión de la sociedad. Cuando Santos, Uribe, el BID, la ANDI y otros dicen que hemos logrado ser un país de clase media se ve como un gran triunfo. Pero, ¿qué hay detrás? Detrás hay una sociedad donde se celebra el individualismo, el éxito económico como un proyecto individual resultado de una sociedad de mercado siempre urbana centrada en el consumo. Detrás hay una legitimación de una forma de riqueza, una celebración de un país excluyente. Mire el discurso sobre la educación, por ejemplo. [El politólogo] James Robinson dijo hace poco que para modernizar a Colombia no se necesita solucionar el problema de la tierra sino educación. Lo interesantes es que la educación se presenta como si fuera solamente un asunto de clase media y al campesino en un estatus menor, que necesita de educación para llegar a ser más. Pero los campesinos en Colombia tienen muchas propuestas de qué tipo de educación les gustaría. Ellos no están en contradicción con la educación, ellos son sujetos modernos, pero proponen una modernidad diferente.

EE: Precisamente han sido los campesinos, los indígenas y otros sectores considerados de menor estatus los que en los últimos años se han movilizado para proponer otro tipo de educación, de economía, de país. ¿La clase media colombiana tiene proyecto político propio?

RL: Sí, claro. Pero en términos de representación democrática y participación política, la clase media no nos va a llevar al paraíso porque su historia es de exclusión, de jerarquización de la sociedad. En ese sentido es trascendental que en las comisiones de la verdad también le demos una responsabilidad a la clase media. Hablamos de la responsabilidad de las élites, de los empresarios, de las oligarquías, de las guerrillas, pero las clases medias también han jugado un papel fundamental en el conflicto y en la perpetuación de la violencia. No es gratuito que Carlos Castaño haya dicho que la formación de los paramilitares no tenía tanto que ver con las élites sino que eran el brazo armado de las olvidadas clases medias.

EE: ¿Qué es entonces lo que nos están vendiendo con el discurso de Colombia como una sociedad de clase media?

RL: Para ponerlo en términos muy simples, lo que nos venden es una versión neoliberal de la sociedad en donde te educas para conseguir un trabajo en el que vas a ser explotado pero del que tienes que estar agradecido. No es una sociedad de derechos. Y el mejor ejemplo es la expansión del tipo de contrato por prestación de servicios: eres independiente, no tienes jefe y puedes trabajar desde tu casa. Esa es la versión de clase media que ganó históricamente, no es la versión de los empleados y profesionales radicalizados de los años 30, 60 y 70.

EE: El gran modelo de sociedad de clase media en el mundo es Estados Unidos, ¿qué similitudes o diferencias ha encontrado con el caso norteamericano?

RL: Históricamente hablando, el modelo de clase media de Estados Unidos fue un proyecto imperialista, y de ahí es de donde vienen las similitudes. En cuestiones de género, por ejemplo, en los años 50, la idea de familia de clase media era heterosexual, en donde el hombre era el proveedor y la mujer se quedaba en casa. En los años 60, se alteran las dinámicas familiares y surge la clase media radicalizada y había muchas cartas y diálogos entre ambos países sobre lo que se quería crear, una sociedad diferente a la que se proponía desde el poder, desde la Alianza para el Progreso. Es decir, había un proyecto imperialista de los norteamericanos que se le salió de las manos a las élites. Las conexiones no se dan simplemente como una realidad histórica sino como política. Hay similitudes y diferencias, por ejemplo, el consumo: casa, carro y beca. Y las diferencias, según los que diseñaban la política internacional, dada la herencia colonial en Colombia la clase media se interesaba más por tener una muchacha de servicio.

EE: Ante esta historia de exclusión y jerarquización, ¿qué papel cree que puede tener la clase media en la construcción de una paz duradera?

RL: En las universidades, por ejemplo, jugaría un papel crucial en legitimar otra versión de educación, para la democracia, la ciudadanía, la paz y la inclusión. La clase media radicalizada de los 60 y 70 ofreció definiciones de nación y sociedad muy importantes y eso no se ha perdido, el movimiento estudiantil y docente actual ha logrado cosas en ese sentido. Los profesionales de la salud jugarían un papel muy importante en pensar una sociedad donde la salud es un derecho y no una mercancía. Toda la gente que participó en los informes para el entendimiento del conflicto es de clase media e hicieron una contribución para una sociedad más pacífica. Mujeres de clase media también han jugado un papel muy importante en la defensa de los derechos reproductivos y en las nociones de violencia doméstica. Otro punto muy importante es la consolidación de una clase media rural, de pequeños propietarios. Y la responsabilidad histórica de la que hablaba antes, pues el conflicto armado no ha sido solamente una realidad rural, ha sido también creado por el país urbano y eso hay que reconocerlo política e históricamente. Ahora bien, la idea que se nos vende es que si logramos una sociedad de clase media ya no vamos a necesitar política, solo administración y, por otro lado, tendemos a pensar el proceso de paz y el posconflicto como puntos de llegadas. Y ahí el problema. Porque si vemos el posconflicto como punto de partida podremos ver que lo que necesitamos ahora es otra forma de hacer la política, que todas las voces se escuchen, donde las diferentes visiones de sociedad, de nación, se puedan incluir.

Los derrotados
Dos décadas de investigación le han enseñado a Ricardo López que la noción neoliberal de clase media ahora triunfante es resultado de una larga lucha en la que otras versiones fueron derrotadas en franca lid o a sangre y fuego.
En los años 30, con la República Liberal, las incipientes clases medias abrazaron el gaitanismo y forjaron una conciencia de sí como líderes naturales de las clases populares.
Durante La Violencia de los 50, muchos empleados y profesionales terminaron comprometidos con la izquierda y, posteriormente, en contra de la idea prevalente de ellos como mediadores entre ricos y pobres.
A esta utopía respondió la Alianza para el Progreso en los 60. Y aunque muchos se sumaron a sus programas, otros usaron ese discurso desarrollista para cuestionar a la dirigencia tradicional por su incapacidad para gobernar la modernización del país.
El desgaste del Frente Nacional en los 70, la política de terror de la administración Turbay en los 80, y las guerras del narcotráfico y el paramilitarismo en los 90 terminaron por acorralar a esa clase media radical hasta su mínima expresión.
Por ello López concluye que la actual versión neoliberal “no es una contradicción, sino una posibilidad histórica, una decisión de poder”.
Los endeudados
De acuerdo al último estudio sobre endeudamiento de consumo publicado por la firma Kantar Worldpanel en el 2014, los consumidores colombianos son los más endeudados de toda América Latina, seguidos por los chilenos. El 65% de los hogares admitió haber recurrido al crédito para adquirir electrodomésticos, pagar educación, comprar ropa y artículos para el hogar, es decir, para mantener un nivel de vida de clase media.
A Ricardo López, acostumbrado a tomar las estadísticas con pinzas, estos números lo llevan a preguntarse: “¿este es el tipo de sociedad que queremos, estar endeudados y celebrar un consumo para el que no tenemos la capacidad?” Lo más interesante, asegura López, es que ese estilo de vida a tarjetazo reproduce la sociedad del individualismo y la exclusión, raíz de nuestro conflicto y, por tanto, debería ser uno de los puntos claves de la mesa de La Habana y la reconciliación nacional. “Tenemos que conectar esos proyectos de violencia con proyectos políticos, ahí es cuando uno se da cuenta que hay que reivindicar parcialmente ciertos ideas de izquierda, como pensar que la educación no necesariamente debe estar regida por el mercado y que el éxito económico también puede ser colectivo”.

Democracia

Ejercicio de la democracia.

Los conceptos de libertad, igualdad, fraternidad, democracia, participación, derechos, los conocemos en sus aspectos generales. Además, son vigentes en todas las sociedades o en organizaciones sociales. Pero, la vigencia o aplicación de los mismos está limitado por los poderes constituidos, más propiamente por la voluntad de los que tienen el poder y orientan su funcionamiento a sus intereses: políticos, economicos, ideológicos o simplemente deseos.

El ejercicio de los derechos es función del conjunto de la sociedad. Además, los derechos están “presentes” y hay que ejercerlos.

Los derechos no son dádica de nadie, nadie los otorga, no hay padrinos, no hay propietarios.

Así la democracia está presente y hay que ejercerlo, tal como se definen en sus gneralidades, como sigue:

http://www.culturizando.com/

El concepto conocido en español como democracia tiene sus bases en el antiguo griego y se forma al combinar los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratós (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”). La noción comenzó a ser empleada en el siglo V A.C., en Atenas.

En la actualidad, se entiende que la democracia es un sistema que permite organizar un conjunto de individuos, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre todos los ciudadanos. Por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de la mayoría.

También se entiende como democracia al conjunto de reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada política y socialmente. Se podría decir que se trata de un estilo de vida cuyas bases se encuentran en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todos y cada uno de los miembros.

Para que exista una democracia real, de cualquiera de los tipos antes mencionados es necesario que se cumplan ciertas leyes: soberanía popular, libertad e igualdad. Las tres palabras que definen este estilo de vida representado por un gobierno escogido por los ciudadanos.

«La capacidad del hombre para la justicia hace la democracia posible, pero la inclinación del hombre hacia la injusticia hace a la democracia necesaria» Reinhold Niebuhr

Táctica y estrategia. Poema

Mario Benedetti

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.